2 de abril de 2008

Astrología


En tiempos remotos, cuando no existían las velocidades de las autopistas, ni la posibilidad de hablar por una pantalla a una persona a miles de kilómetros, las caminos y las rutas no estaban llenos de carteles luminosos y de noche, las ciudades se apagaban en un sueño profundo y oscuro. En esa oscuridad, los sabios supieron echar la mirada hacia arriba y ver. Vieron estrellas y descubrieron mundos.Hoy en día, la velocidad de las telecomunicaciones, las luces prendidas a toda hora para aumentar la producción y esa inagotable ansiedad de conseguir cada vez más al menor costo posible, nos ha llevado a olvidar las estrellas. Si por las noches, miramos el cielo, ya no vemos las constelaciones porque la luz que nosotros fabricamos aquí abajo, nos ha cegado.El vínculo entre el Cielo y la Tierra en la Antigüedad era una herramienta vital. Los sabios supieron ver además una correspondencia y encontraron en los símbolos celestiales de las constelaciones y los planetas, un espejo de lo que acontecía en Tierra. Dicho espejo también reflejaba el alma.El estudio de la posición de los planetas, el Sol, la Luna y las constelaciones zodiacales en el momento del nacimiento y del modo en que se perciben en el lugar de dicho de nacimiento consiste en el desplazamiento y levantamiento de la carta natal, como expresión espejada del interior de la criatura que acaba de nacer. No llegamos al mundo en cualquier momento ni en cualquier lugar, sino en un tiempo y espacios definidos y específicos. Allí, podemos encontrar el origen de nosotros mismos.

“El levantamiento del horóscopo se parece con esto a una especie de instantánea fotográfica que fija un momento único del cuadro celeste constamente en movimiento. [...]Es dentro de este cuadro de constelaciones o en base a este horóscopo, que reconoceremos a un ser humano recién nacido, con sus disposiciones, su carácter fundamental y el destino que lo aguarda; en una palabra, al hombre viviente, con su participación del acaecer cósmico en general, tal y como repercute en su alma.” (Oscar Adler)

Por otra parte, cada año el Sol vuelve a encontrarse en la posición donde se hallaba en el momento del nacimiento. “Es el retorno al mismo lugar, el que posibilita el inicio de un nuevo ciclo que tendrá su culminación recién después de haber dado toda la vuelta al zodíaco. […] origina un nuevo inicio, y así sucesivamente”. (Liliana Ortiz) El estudio de la Revolución Solar explica la correspondencia celestial con los sucesos que van a acontecer cada año.


¿Qué esperar de la consulta?

Al hacer el estudio de la carta natal, el astrólogo podrá interpretar a partir de los símbolos celestiales, patrones de conductas, mecanismos defensivos y modos de relacionarse, entre otras cosas. Asimismo, podrá hacer algunas predicciones basándose en esos esquemas. Pero, usando la Astrología de manera predictiva sólo se logra acotar las posibilidades creativas de resolución individual. Es necesario que el consultante entre en contacto con su interior y sus lados oscuros para producir síntesis integrales.

La Astrología moderna intenta ser psicológica y no predictiva. A través del estudio de la Carta Natal y la Revolución Solar pueden descubrirse patrones de conductas y reacciones automáticas e inconscientes que parecen controlar nuestras vidas. El objetivo de este estudio no es descubrir qué va a pasar sino encontrar razones, motivos, y orígenes en nuestros comportamientos para comprendernos más a nosotros mismo y así llegar a ser más felices. Igual que un psicólogo que al conocer a su paciente puede predecir ciertas situaciones, el astrólogo va a poder también hacer predicciones con mayor exactitud (ya que se basa no sólo en la psicología personal sino en la unidad que conforma con el movimiento astral) para ayudar al paciente. Pero la predicción no es el objetivo final, sino el auto-conocimiento.


¿Por qué dos personas del mismo signo son distintas?

Decir "soy de Tauro" significa que el Sol se hallaba en la constelación "Tauro" en el momento de nacer. Ahora bien, el resto de los planetas se hallaba en otras constelaciones zodiacales. En realidad, cada persona lleva en sí todos los signos, doce en total (de lo contrario sólo habría doce "tipos" de persona) pero cada uno los lleva en diferente proporción. El movimiento de los astros es constante. Esto significa que en el momento de nacer de cada uno de nosotros la posición celestial era distinta. Por ejemplo, no todos los taurinos son iguales porque tienen distinta proporción del resto de los signos.

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"Lo que está abajo es como lo que está arriba. Y lo que está arriba es como lo que está abajo, para que pueda cumplirse el milagro de lo Uno"
Tabla Esmeralda

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