22 de marzo de 2009

Al fin, el nuevo comienzo

Entra el Sol en el signo de Aires, vuelve a girar la rueda zodiacal y nosotros, mortales herederedos de la luz cósmica, empezamos un nuevo viaje.

El verdadero conocimiento no proviene del intelecto,
sino del contacto inmediato. El conocimiento
depende del ser.
Gurdjieff

Aries es el primer signo del Círculo del Zodíaco y decimos que es un signo de fuego. El fuego está vínculado a la energía y la vida (un cuerpo muerto se enfría). Tiene la potencialidad de la vida y además no tiene todavía la pesada sustancialidad de la materia. Así, Aries es energía, energía de comienzo y principios, energía que busca manifestarse.

Aries es el Big Bang. De la nada, surge una explosicón increíble, potentísima de la que surgirá todo el resto. Es que en el principio está escondido también el final (porque Aries viene de Piscis que es el último signo zodiacal).

Estalla el nuevo comienzo. La energía desea manifestarse nuevamente. Aquí la energía es toda para sí. No hay un "otro", no hay reflexión sobre sí mismo. Sólo hay "el haber" o, mejor dicho, el SER. Aries es experiencia, no pensamiento o raciocino sino el descubrimiento de la acción. En Aries no hay fragmentación todavía. Sólo energía, sólo puro ser.

En este sentido, Aries es el signo más inocente del Zodíaco (es el primero) pero también el más honesto. Por eso está representado con un carnero de enormes cuernos. Aries no ve, no piensa, no medita, Aries avanza a todo pulmón refunfuñando y derribando cuanto se encuentre a su paso. No previene sino que resuelve, actúa. Adora el conflicto. Y no es que sea tonto o no sepa pensar sino que se mueve de una forma mucho más intuitiva. El fuego siempre trae el don de la intuición. En el choque, en el golpe, en el hacer hay vida. La acción es vida. El deseo es vida.

Es inmediatez, rapidez y comienzo. Aries es el origen, el instante en que algo empieza. Y en este sentido es un signo sumamente creativo. Porque ama el inicio.

Aries es puro deseo. Deseo de ser sobre todas las cosas. Pero más profundamente es el deseo en sí mismo.

Aprovechemos entonces este mes de Aries, este camino el Sol (nosotros mismos) por el signo para conectarnos con nuestros propios deseos, para accionar a partir de ellos, para hacerlos realidad. Aries es acción, deseo y comienzos. Estamos en un momento donde todo absolutamente es posible. Y recordémoslo, allí donde está el comienzo se esconde también el secreto del final.


+ a.l.e.j.o l.ó.p.e.z +


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