30 de mayo de 2010


Acerca del TAROT

El Tarot o “Taro” (acentuada en la última sílaba) como en realidad se denomina por ser una palabra francesa, es un antiquísimo oráculo en imágenes. Un legado de sabiduría arquetípica que data de los despertares de la humanidad.

22 Arcanos Mayores (21 numerados más Le Mat) y 56 Arcanos Menores conforman su estructura de 78 cartas. Como lenguaje sagrado cada arcano mayor representa un estadío o momento en el viaje de un héroe hacia la iniciación. Podríamos imaginar que Le Mat, conocido como “El Loco” encarna para aventurarse en el sendero iniciático.

La meta de esta travesía es el encuentro con lo celestial. El alma de este peregrino va evolucionando sobre los surcos de la dualidad. Luego de trascender el mundo como una personalidad debatida entre los rieles de la polaridad, alcanza la unión con el plano cósmico, el contacto y la vivencia de ser uno con la totalidad, la unidad, el samadhi.

Una consulta al Tarot siempre brinda una apreciación de sentido acerca de la realidad de interés del consultante. La secuencia de la tirada ofrece también una orientación y soluciones a los arquetipos o representaciones difíciles de elaborar.

El Tarot es un lenguaje óptico que requiere ser decodificado en la articulación del tarotista, el consultante, y las cartas dibujando tramos del recorrido. El vínculo de esta tríada y su lectura amplificada a la situación de destino actual del consultante, ofrecen una clave de comprensión y mirada trascendente. Cuando esta comunicación se realiza comienza a suceder un vínculo activo sagrado manifestándose en la voz del espíritu alumbrando al ser en el recorrido de su sendero en la dirección ascendente.

Los seres humanos pasamos por pruebas y desafíos para integrar nuestro ego y el designio cósmico del cual somos portadores. La sabiduría de los arcanos nos facilitan secretos y claves para descifrar el sentido esclarecedor, el tiempo y el espacio como escenario de los sucesos, y los arquetipos actuando en ellos.

El TAROT es considerado como el “toque del alma” para que la misma se una al vehiculo humano y luego lo porte como canal hacia lo celestial. El estado iniciático es posible en todos, los lenguajes como El Tarot, la Astrología, La Alquimia entre otros son medios de conocimiento, como así también son el orden de esta codificación que se refiere a la totalidad como principio único, sagrado y creador.


Melina Enrico *

13 de mayo de 2010

La maquina del destino...

¿Qué es el destino? ¿Y cómo es eso de que los astrológos creemos a una sola y única vez en él y en el libre albedrío?¿Conceptos opuestos o complementarios?


Si lo vemos desde una perspectiva más flexible y entendemos al destino como aquella búsqueda de nosotros mismos, ese futuro siempre en movimiento y cambiante, entramos en un aspecto del mismo novedoso y desafiante: el destino y el libre albedrío ni se complementan ni se excluyen sino que uno redefine al otro y viceversa como el cara y seca de una moneda.

Herman Hesse ha dicho que el destino de cada hombre es conocerse a sí mismo. El Destino es todo aquello que nosotros somos pero que todavía no podemos saberlo o adquirirlo como propio. La Máquina del destino es tan perfecta, tan milimétricamente exacta que consigue que el destino de unos se cruce con el de otros en el momento preciso para hacer que se empujen entre ellos a expandir e incorporar siempre más de su propio ser.

¿Por qué nos ocurre aquello que nos acontece? ¿Por qué nos encontramos en determinadas situaciones? Cuando vemos que los demás hicieron, sintieron o dijeron, y que fue lo externo quien nos trajo a la presente encrucijada dejamos de ser conscientes de que el hecho de que exista un destino para cada cual no nos exime de tomar las decisiones que sean necesarias para que aquel sea. No nos ocurren sucesos, nosotros les ocurrimos a ellos. PEro las posibilidades de manifestación de nuestra energía natal no son ni miles ni millones sino infintas y no alcanzarían todos los libros del mundo para describirlas. Y he aquí que podemos tomar decisiones o, al menos intentar hacerlo, de acuerdo a quienes somos, sin ver en el afuera elementos extraños sino elementos propios. Podemos trabajar por incorporar nuestra sombra. Siempre que creamos ser "esto o aquello" estaremos echando luz allí, en esas características nuestras de las que sí somos conscientes. Siempre que hagamos luz y la posemos sobre un cuerpo, generará sombra. Y no vemos la sombra porque en la oscuridad somos ciegos.

A cada paso, a cada minuto, cada hombre tiene la posibilidad de aceptar su destino con las elecciones que haga, la posibilidad de aceptar quén es. Si uno insiste en ser aquello que no es, el destino continuará posisionándolo en las mismas situaciones, siempre forzándolo a ejercer su energía natal. Y uno puede pelearse con esta maquinaria perfecta o, modestamente, aceptar. Aceptar que hay un destino requiere de mucha modestia. Las filosofías que erradicaron la idea del destino son las mismas que engrandecieron la idea de lo humano, desproporcionando nuestro lugar en un sistema tanto más vasto, mayor y abarcativo. El aceptar nuestro destino, paradójicamente, aporta libertad. Porque al cesar en el deseo de ser aquello que no somos, se genera una energía liberadora que puede ser recanalizada a decisiones y pasos creadores.

El destino nunca es pasado sino siempre futuro. Podemos, mirando al pasado, ver cómo se conjugaron las fuerzas astrales natales, entender las decisiones que hemos tomado de acuerdo a las contradicciones internas. Generalmente, cargamos con demasiados arquetipos que parecen contradictorios y no sabemos hacerlos andar al mismo ritmo y a la par. Al mirar ese pasado, y ver cómo nos posicionamos frente a estas luchas internas, al ver cómo se repiten estas situaciones(nunca iguales pero siempre similares) , podemos comenzar a comprender quiénes somos verdaderamente en esta búsqueda de consensuar opuestos. Y poco a poco, acercarlos para encontrar una forma de ser ambos a la vez. Pertenecer y diferenciarse, poseer y soltar, aceptar y renunciar, controlar y entregarse, y más y más...

Con el paso del tiempo, iremos aceptando nuestra sombra, descubriendo de qué somos capaces y de qué no, cuáles son nuestras virtudes y nuestras faltas. Acercando los opuestos que en realidad nos conforman como un único ser y no doble, triple o múltiple. Poco a poco, la maquina del destino se mostrará en su plenitud y sabremos comprenderla en su totalidad. Veremos entonces como cada situacion no pudo haber sido resuelta de otra manera, cómo cada decisión era necesaria para la conformación de nuestro completo ser.

+ a.l.e.j.o l.ó.p.e.z +

Imágenes: "Search Party" de limnides, "La rueda de la fortuna" de Acheon Tarot y "The search for the light" de Birni4

23 de abril de 2010


22 DE ABRIL 2010
• HOY LA TIERRA CELEBRA SU SER •

ELLA existe brindando todo aquello que NOSOTROS necesitamos para habitarla
sin pedirnos NADA A CAMBIO ofrece el sabio set de ELEMENTOS ESENCIALES
TIERRA para que pisemos firmes, para que cultivemos y nos alimentemos. Tierra para que florezca la belleza y el verde de los follajes flamee en los árboles, escultura vivientes, íntegros representantes de lo estable
AIRE para que seamos uno con ella. Respiramos el aire de la Tierra, su aire acompaña nuestro RITMO, entra y sale como soplos de viento. En lo liviano de su cielo, además de nuestros ojos, se alzan las aves danzando entre la libertad de lo liviano
AGUA para que humectemos nuestras formas. Beber sus aguas es regarnos en fluidez. La CONTENEMOS, la necesitamos. Cómo un bálsamo el agua calma nuestra sed, arroya lo que somos, circula.
FUEGO para iluminar y dar calidez. Fuego para ENCENDER todo aquello que son más que propósitos y voluntades. Fuego que GUIA con sus llamaradas ardidas nuestros espíritus humanos. Fuego para QUEMAR vitalidad y volver a renacer en ella

HOY LA TIERRA REUNE SUS REINOS
FLORA, FAUNA Y HUMANIDAD ASISTIENDO A CELEBRAR

HOY LA TIERRA NOS DEMUESTRA UNA VEZ MAS
" QUE ES EL SERVICIO Y LA HUMILDAD "

SOLO DAR, SOLO UN PERMANENTE BRINDAR
DEL "HUMUS" BROTA LA HUMILDAD

LA TIERRA, NUESTRA CASA, ESENCIAL,
VITAL DE VERDAD

• C U I D E M O S L A •

* MELINA ENRICO

17 de abril de 2010

Somos el destino del otro

A menudo decimos en Astrología que cuanto nos acontece es parte de nuestro destino. Así, un tránsito de Marte puede indicarnos que se sucederán situaciones donde este planeta sea el protagonista: un accidente, fiebre, competencia, discusiones o, simplemente, una renovada vitalidad expresada en miles de formas: deportes, sexualidad, direccionalidad al momento de hablar, etc. El Universo es sabio y proporcionará escenarios para la manifestación de esta función. Y el Universo es también preciso. Un tránsito es un punto clave en un proceso amplio y lento en el desarrollo del ser.

Pero la conciencia tiende a fragmentarse y quebrarse. En general, no somos enteramente concientes de nuestra totalidad como unidad sino que vivimos contradiciones internas. Muchas de ellas, negadas, se ven obligadas a ser expresadas por otros medios y se manifiestan en el mundo externo. En efecto, todo lo que nos acontece proviene de ese Sí Mismo que intenta hacernos integrar aún más nuestra totalidad. El destino, entonces, tiene poco de prefijado. El destino es en realidad nuestra sombra proyectada, todo ese rebasio de ser que preferimos ignorar e intentar callar. Cuanto más reconozcamos nuestra sombra, más cambiará el destino. Cuánto más incorpore yo de mi ser total, más tendrán que cambiar las situaciones externas. Si yo insisto en que soy "esto o aquello" mientras que las situaciones externas intentan hacerme ver que en realidad soy mucho más, dichas condiciones externas tendrán que repetirse hasta que haga un insight y descubra que soy tanto, tanto más. ¿Qué herramientas cuenta el Universo para hacérnoslo ver? Ponernos en situaciones donde dicha energía se manifieste y, particularmente, acercarnos a personas que manejen dicha energía.

Entonces, el "resto", toda ese gente que se nos cruza: amigos, amantes, parejas, familiares, compañeros de trabajo, de autobús, clientes, camareros que vienen a servirnos un café en un bar son en realidad parte, engranajes, de una maquinaria gigante y perfecta que llamamos "La Máquina del Destino". El otro es, sin lugar a dudas, nuestro destino propio.

Y aquí debemos hacer un juego de desdoblamiento, acuariano o geminiano (en definitiva, aéreo), y ver que si el resto es nuestro destino, nosotros somos los destinos de los demás. El Universo es preciso y exacto, nada es azaroso, nada coincidentemente casual. Todo es intencional. Ningún intento, futil. Aquí no hay pérdidas ni resabios. Cada encuentro que tenemos con alguien nos habla de nuestro propio destino pero también manifiesta la red en la que estamos inmersos porque habla del destino ajeno. Todos interconectados. Todos perdidos. Todos encontrados. Lo que uno haga, modificará a todo el resto; si uno cae, la red entera temblará. También, cuando uno se regocije. Este concepto puede vaciarnos y hacernos sentir que despersonaliza nuestra identidad. Pues entonces, no somos más que en relación con otros. Por el contrario, la propuesta es la otra: sólo al aceptar toda nuestra individualidad, sólo al atrevernos a pasar por el proceso de individuación de manera completa y total y asumir nuestro ser entero como unidad, sólo al ser nosotros mismos de manera plena, feliz y total, podremos hacer un aporte al arquetipo, iluminar la sombra y regalarle una ofrenda a esta red humana que conformamos. Y sólo así podremos hacernos dueños de nuestro destino y redigirlo, cambiando también el de la humanidad. Porque si somos espejos de la sombra del resto (y el resto es la proyección de la nuestra propia), en cada hombre está contenido la humanidad entera. Y, así, al resolver nuestro propio destino, salvaremos a toda la Humanidad.

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4 de abril de 2010

La Humanidad como una red




Nos acercamos a la Era de Acuario. Visionaros auguran grandes males para el mundo. Tragedias, catástrofes, muertes. El Infierno mismo. Al mismo tiempo, se anuncia un cambio de consciencia, un salto increíble que traerá muchísimo bienestar, paz y tranquilidad. "Morirán aquellos que no estén preparados para eso". Al mismo tiempo, se multiplican los medios para comunicarse: internet en todos lados, los móviles alcanzan niveles de desarrollo inimaginables y ahora, hasta pueden hacerse llamadas telefónicas desde un avión. Las distancias se hacen cada vez más cortas, el Hombre conquista por completo el planeta. Ya podemos ir y volver a cualquier parte de nuestra Casa Tierra si podemos pagarlo. Se masifican las migraciones. Estamos en contacto perpetuo con gente de otros lados, las fronteras se intensifican pero al mismo tiempo carecen de sentido. Se genera un doble movimiento donde cada uno intenta reafirmar sus raíces y orígenes y, al mismo tiempo, intentamos ver las similitudes con los otros. Las naciones tienen cada vez más un objetivo de cooperación común. Comenzamos a crear nuevas identidades: la europea, la latinoamericana, etc...

Todo esto ocurre poco a poco pero a pasos agigantados... hace sólo 15 años, internet no estaba al alcance de la mano, los móviles pesaban quilos y los aviones no surcaban constantemente los cielos. Posiblemente, la clara señal de que este gran cambio se acercaba fue aquel viaje (real o montado) que nos permitió ver la Tierra desde el espacio, salir de nosotros mismos y vernos desde fuera, desdoblarnos y aún así seguir siendo nosotros mismos pero ya no iguales, sino distintos. El ojo que finalmente puede verse a sí mismo.

Acuario es una red que, como aquella para pescar tiene nudos que la mantienen junta, tiene nudos-humanos que la hacen una. Desatemos una atadura y se deshacerá, rompamos una cuerda y se aflojará. Acuario ve que la Humanidad, con sus increibles diferencias, es en realiad una sola. Pero es en Acuario donde estas diferencias se acoplan y generan una sola unidad, la unidad que trae la diferencia. Olvidemos la dialéctica por un momento, neguemos el proceso tesis-antítesis-síntesis... y quedémosnos en la idea de que hay un millón de cosmovisiones y sensaciones que acontecen a un solo tiempo y en un solo instante. Todos los seres humanos somos el mismo humano y, al mismo tiempo, somos distintos. Todos sufrimos, todos amamos, todos tememos y todos anhelamos felicidad. Y cada uno a su manera.

Acuario propone que comprendamos que en esta Nave Tierra somos uno y, además, uno con ella. Lo que le ocurra al de aquí, afectará al de allá. El Rey y el político, el ladrón y su vícitma, la policía y los jueces, las amas de casa y los banqueros, los camareros y los maestros, las prostitutas y los artistas, los niños y los adultos, los estudiantes y los perezosos, los nobles y los falsos, los honestos y los mentirosos. Todos uno, todos lo mismo, pero cada uno en su propia función. La ligazón es inquebrantable y las consecuencias de las acciones, inevitable. No hay acción sin reacción y no hay reacción que no afecte al resto. La globalización nos permite seguir nuestra vida cotidiana, ir a trabajar cada día, desayunar cada mañana, ver a nuestros amigos, dormir con nuestra pareja y, al mismo tiempo, preocuparnos por una catástrofe en Sudamerica e intentar ayudar desde lejos. Es rídiculo pensar que ya no tenemos ninguna responsabilidad o que no podemos hacer nada. El otro es uno mismo. El miedo ajeno es el propio. La desesperación del distante, la mía; su sufrimiento, compartido. También así su risa, su sonrisa pura y generosa, y esa felicidad que se contagia y que consigue traspasar fronteras culturales, sociles, de tiempo y espacio.

Es hora de saberlo:



Somos el destino del otro.




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12 de marzo de 2010

Del día en que el Saturno bailó con Venus...

El aspecto entre planetas como Saturno y Venus puede hoy en día aportarnos muchas reflexiones acerca de qué consideramos es el amor. Si Saturno es el constructor, tenemos aquí la idea de que “el amor es construcción”.

Pero vayamos por partes. Saturno es ese planeta que nos recuerda que no podremos todo, que tenemos límites. El padre que dice: “¡NO!”. Se lo considera un planeta duro y a todos los seres nos cuestan sus tránsitos, siempre dispuestos a exigirnos más o demostrarnos que en realidad, podíamos menos. Visto así, Saturno es enemigo acérrimo de toda nuestra humana sensibilidad. Pero sabemos que en el Universo todo está medido y nada sujeto al azar. Si Saturno gira en el Cielo es porque nosotros lo necesitamos. En efecto, el límite puede ser también posibilitador. Es el “no” paterno/materno que enseña al niño a comportarse y lo prepara, por ejemplo, para la vida en sociedad.

Una imagen que me gusta de Saturno es la del niño, intentando caminar. Los límites son su propio cuerpo, músculos todavía débiles, huesos blanditos, y el duro suelo. A cada intento es una caída, a cada intento, un golpe. El sitio donde itentan apoyarse los pies se vuelve un enemigo: frío, duro, siempre allí preparado para dañar luego de la caída. Pero el niño no cesa y consigue persistir. Tal vez, la persistencia sea uno de los dones que quiera darnos este maestro. Es a través de la paciencia que el niño al fin consigue pararse en sus dos pies y, poco a poco... camina!

Entonces comprende que la dureza del suelo era necesaria. ¿Cómo hubiera hecho para aprender a caminar sobre uno blando de almohadones? Lo duro, una vez límite, ahora es soporte y apoyo, la base sobre la que se sostiene erguido. Paso a paso, adquiere seguridad. El piso se vuelve un aliado, sosteniéndolo siempre.

Eso es Saturno.

Pero hay quien no se contenta sólo con caminar. Y cuando el suelo ya es un desafío vencido, se mueven a buscar otros límites que puedan ser, además, otros puntos de apoyo. Una bailarina, todavía joven, eleva su talón, arquea su pie e intenta suspenderse posando en el suelo solo la punta de su pie. Se cae. Una y otra vez. Revive entonces la frustración que sintió de pequeña y se rinde. O no, hay quien no se cansa. Con paciencia y esfuerzo vuelve a elevarse, a arquear el pie, a intentar controlar la respiración. Los músculos se tensan y lo intentan. Y cae. Una y otra vez. Es necesario caer, es necesario golpearse. Pasa también a la barra. Intenta caminar sobre ella, saltos, giros... caídas y golpes. Sufre. Pero entonces un día, un día como cualquier otro, no marcado por señas especiales o intuiciones poderosas, funciona. El pie se mantiene firme, la punta sobre el suelo solamente, el arco marcado, los músculos fuertes, los brazos en alto, el rostro que deja surgir una sonrisa luego de la expresión de esfuerzo... por unos pocos segundos ocurre el milagro de la suspensión y, antes de caer, un giro, un salto... y ya no hay caída. La suela del pie sabe acomodarse contra el suelo, recuerda la bailarina que la dureza de abajo es el primer sosteń y apoyo. Sonríe. Con el tiempo, consigue bailar y danzar. Saltos, giros, vueltas, ya no hay golpes, sólo belleza.

Aquí tenemos a Venus, la madre de lo bello, aliada a Saturno. Fue el esfuerzo, el perseverante intento saturnino que pudo dar forma a Venus. Eran necesarios los golpes y la caída, era necesario el suelo tosco y duro, la barra agresivamente estoica, insesible al dolor de quien se movía sobre ella. Saturno da forma a todo planeta que toque, llevándolo a su esencia. Así, el arte adquiere un sostén fuerte y propio. El caminar ya no es simplemente funcional sino además, bello. El caminar es bailar.

Pasemos ahora a buscar qué significaciones psicológicas puede llevar esto. Aquí tenemos el amor difícil. El amor que hay que construir. La película “Los puentes de Madison” habla de este tipo de amor en el que no todo está dado sino que, por el contrario, todo parece en contra. Pero, en realidad, estos límites son posibilitadores como el suelo fue el posibilitador del caminar y, posteriormente del danzar. Que sean otros los que digan que les parece que este amor puede pecar de frío, de hostil o de calculado y racionalizado. Otros, que no supieron vivirlo o no supieron darle la forma que necesitaba. Que aprendan a ver, en cambio, que este tipo de amor puede ser más bien maduro y autosostenido. Puede poseer una estructura firme y concreta, funcional en el mundo de lo real y con mucha capacidad de concreción física.

Si el amor es un danzar entre dos y la danza es Saturno en aspecto con Venus, podemos comprender una profundidad arquetípica del vínculo de pareja. Aquí no basta con estar juntos y acompañarnos, es necesario construir algo, es necesario trabajar algo. Todo el ser se empeña a descubrir el ritmo del otro, a medir su peso y forma, sus movimientos. Para bailar, los cuerpos establecen un profundo contacto y nunca pierden registro del otro, de su necesidad y sus puntos de apoyo. El resultado no será una relación tortuosa y sacrificada (aunque esta se la primera impresión que tenga la consciencia) sino un amor firme, sólido y bello. Un amor que nos haga bailar.

28 de febrero de 2010

Astrología planetaria

Varias veces hemos definimos al mapa o carta astral como el equivalente al cielo constelado en el instante en que nacemos. Al igual que una semilla, el mapa de cada uno de nosotros contiene potenciado el despliegue energético en todas sus dimensiones.

La máxima “lo que es arriba es abajo” hace referencia a la correlación entre este despliegue personal y dicha configuración celeste, haciendo que la mirada astrológica aporte suma riqueza como una de las vías de expansión del sí mismo. El conocimiento y decodificación de nuestros planetas, sus posiciones y relaciones entre sí, relatan como una identidad transita su sendero al tiempo que absorbe a cada paso su propio destino. Pero como seres en constante vínculo que somos, nuestro destino es a la vez el destino de otros, y así infinitamente hasta tejer una trama de identidades y destinos que configuran una totalidad.

Desde esta ampliación, podríamos percibir a la humanidad toda como un gran ser imaginario con identidad y destino propios que, por su puesto, también está subordinado a las leyes del cosmos. Así definimos a la Astrología Planetaria; como el conocimiento de la carta del Planeta Tierra cuya identidad es la conciencia de la humanidad y su destino la historia de la misma.

El foco de esta se centraliza en los tránsitos de Júpiter y Saturno, y de los planetas transpersonales Urano, Neptuno y Plutón. Los dos primeros dan cuenta del acuerdo colectivo conciente de los humanos. Júpiter hace al bagaje de ideologías, sistemas de creencias, sentidos religiosos, los cuales toman forma y sustancia vía patrones de orden, estructuración y legalidad aportados por Saturno. Ambos configuran la conciencia de la humanidad, transformando a esta en un visible vehículo de la vida terrestre. Urano, Neptuno y Plutón en su viaje van trazando un destino al cual no podemos intervenir ni direccionar a voluntad porque la humanidad no absorbió concientemente sus vibraciones. Guerras, catástrofres naturales y todo hecho no deseado ni elegido son la sombra no asimilada por este gran sujeto planetario.

Cuál sería el panorama del cielo de hoy ? En pocas palabras, en este 2010 vamos a asistir como humanidad a un reajuste, un nuevo punto de inflexión, o un salto evolutivo si se quiere. Lo que sucederá en el cielo será una figura que pondrá en tensión a casi todos los planetas antes mencionados. Urano y Júpiter en el signo Aries encarnarán el estallido creativo por excelencia. Algún aspecto de la realidad, probablemente la comunicación virtual, inaugurarán una diferente, única e inédita novedad. Estos dos tendrán de la vereda de en frene a Saturno en el signo de Libra, que impondrá su orden haciendo ley en acuerdos, alianzas y en una distribución más justa y participativa de los núcleos organizativos del sistema todo. Y en la punta del triángulo que media entre esta recta, está Plutón en Capricornio encargándose de la transformación de las formas establecidas.

Su cualidad destructiva tomará protagonismo en todos los núcleos de poder, sostén y estructuras en general que se hayan cristalizado y por lo tanto desvitalizado, permitiendo así la renovación vía construcción de nuevas matrices de orden. En pocas palabras, acontecerá “un gran chispaso cósmico” que nos hará virar hacia una nueva e inesperada dirección, creando nuevos pactos para garantizar la estabilidad del planeta, al tiempo que se tendrá que incluir la máxima tensión entre autoridad y poder que ye estamos protagonizando.

Como humanidad nos cuesta asimilar esta tensión como un verdadero salto hacia la evolución y constantemente construimos fábulas apocalípticas, versiones del fin del mundo y demás creaciones delirantes y trágicas fruto de nuestra escasa flexibilidad a las corrientes de cambio y renovación.

El cambio acontecerá, el Planeta lo actuará sin duda. Muy probablemente se sirva de las fuerzas de la Naturaleza como portavoz de sus vibraciones fluctuando. Como humanidad solo debemos estar receptivos a su danza, abiertos de corazón para que la confianza circule como un efecto de campo y el miedo no se propague en las masas. El triángulo es una figura con una geometría que siempre implica trascendencia, “trasciende la polaridad, los extremos, los unifica y reúne”. Acatar este trazado celeste como una alta posibilidad de trascendencia de vida del Planeta Tierra es colaborar como humanidad a sus designios sagrados. Aunque nos cueste creerlo, la invitación es hacia la integración, hacia un grado más de disolución de pares de opuestos que siempre generan realidades dolorosas, diferencias inconciliables, caos y pobreza de toda magnitud.

Seamos receptivos, acompañemos los cambios, permitamos que “el arriba sea abajo” sin temores ni resistencia. Confiemos en que estos tiempos son una invitación a la reunión de fuerzas sagradas que direccionan su poder hacia la creatividad misma, fuente de toda vitalidad y permanencia. Aunque parezca que todo puede llegar a un final, solo se está reciclando y embelleciendo la eternidad.

“Seamos receptivos como humanidad”

Melina Enrico


24 de febrero de 2010

La batalla entre el Ego y el Sí Mísmo (Horóscopo para niños, parte 2)


Si somos verdaderamente conscientes de que el principio lo contiene todo, el momento de dar a luz es, tal vez, el más importante. Toda la energía de este nuevo nacido adquiere entonces su máxima expresión pero desde la mayor posibilidad de síntesis. El bebé no puede hacerse cargo de tanto magnetismo estelar y lo proyecta, entonces, en su ambiente y familiares... Por eso decimos "la Luna es la madre", "Saturno, su padre", "allí viene su tío, Júpiter", etc...

Mientras crece, se irá identificando con algunas características de dicho entorno, nunca con todas. De hecho, otras intentará ignorarlas, evadirlas, o pelearlas. Poco a poco comenzará a formarse un "Ego": un "Yo soy". Y, al mismo tiempo, su archi-enemigo (siempre presente, andando ambos por la vida siempre tomados de la mano): "Yo no soy...". La sociedad y el entorno se alegrarán entonces. Si sabemos quién es cada uno, qué es cada uno, es más fácil vincularnos porque sabemos qué esperar. Sin embargo, la realidad es verdaderamente distinta. El corazón humano es altamente complejo. No sabemos qué somos porque no conocemos jamás todas nuestras posibilidades. Hay muchas partes nuestras que despreciamos. Y en verdad, anhelaríamos ser mucho más de lo que somos y, simultáneamente, nos pensamos menos en situaciones en que podemos más.

El Sí Mismo, oculto en nuestro inconsciente, pero siempre despierto y atento, no cesa de intentar enseñarnos más y más y así mostrarnos todo lo que somos. De modo casual, con aparente azar, sin una lógica fácilmente aprehencible pero de una manera de supuesta aleatoriedad, nos empuja a crecer e incorporar a cada paso, algo más de nuestro Ser. La puerta está abierta siempre, decidamos cruzarla o no. El Ser está en constante expansión, nunca es el mismo sino siempre nuevo.

Conocer la carta natal de un niño puede dar la posibilidad de comprender de antemano algunos problemas, contradicciones y paradojas a las que este ser tendrá que enfrentarse. La idea no es cerrar o solucionar el conflicto sino incentivar el diálogo y la posibilidad creadora que nos trae.

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9 de febrero de 2010

Horóscopo para niños, parte 1

La astrología es una disciplina milenaria. Los primeros datos que tenemos de ella son tablas sumerias de 5000 años de antigüedad. A lo largo de la historia adquirió objetivos, usos e interpretaciones distintas. En principio, se la utilizaba como un sistema para medir el paso del tiempo y, luego, como un método predictivo. Hacia finales del Imperio Romano, la astrología fue prohibida y los astrólogos, perseguidos. A partir del siglo XIII, sin embargo, volvió a nacer de la mano de la realización de cartas natales para reyes. Los árabes en España apoyaron su uso. Aquí nos encontramos con una astrología determinista que busca predecir qué ocurrirá. Al llegar al siglo XVII, la astrología volvió a ser prohibida y sus seguidores, perseguidos. Años más tarde, el Iluminismo y el Positivimo llegaron a creer haberla erradicado por completo. Sin embargo, hacia finales del siglo XIX, resurgió con renovadas fuerzas y pronto se hizo amiga de la psicología. Así, nació la astrología psicológica, buscando comprender más que saber y predecir.

Un horóscopo es la foto del cielo en el momento en que el bebé nace, aquel instante en que respira aire por vez primera. ¿Por qué no mirar, entonces, la carta natal de un bebé al momento de nacer para poder acompañarlo en el proceso de su vida?

Debemos entender que este momento es el resultado de cierto tipo de unión entre el horósocopo paterno y materno. Por lo tanto, es la manifestación de procesos anteriores y todavía en desarrollo. Es un momento en que los procesos propios de individualización del padre y la madre han alcanzado tal nivel de manifestación que se requiere generar un tercer proceso particular, individual e independiente. Así, un niño (y su carta natal) no es simplemente un ser sino todo un proceso que está manifestándose poco a poco, un proceso que rodea e involucra no sólo a sus padres sino a todas las generaciones familiares pasadas y futuras (y todavía más, a todos los maestros, amigos, amores, etc... con quien este nuevo ser viviente está por cruzar su vida).

Prestemos particular atención al hecho de que un niño es, además de un niño, un proceso entero (de sí mismo y de su entorno) y jamás algo fijo y prefijado desde el momento natal por la posición planetaria. La paradoja es esta: al mismo tiempo que la foto del cielo está quieta y fija, se mueve. La astrología tiene en cuenta el hecho de que los astros siguen en movimiento. La carta natal es sólo el principio de este
momento y en el principio está contenido todo. Pero la manera en que se expresará dicho proceso estará aún por verse.

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[nota: la foto es de Anne Geddes]

12 de enero de 2010

De rencores y heridas, segunda parte (3/3)

Y en efecto, puede ser que estemos solos. Y puede ser que estemos perdidos.

Quirón plantea un acercamiento oscuro a la astrología y cuestiona la idea benéfica de que "todo es para bien" que parece dotar de fuerza a la mayoría de las terapias que abogan por la maduración del proceso de individuación. ¿Puede acaso ser todo para bien? ¿Semejantes males, sufrimientos, injusticias y agonías... positivas?

Tal vez es mejor no responder a estas cuestiones. Naturalmente, nos sentimos movilizados a querer decir "sí, hay un sentido" y "sí, es un buen sentido". Pero tal vez Quirón quiera enseñarnos a permanecer en el silencio meditativo, en la escucha y la resonancia de la duda y no en su resolución. En efecto, Quirón no toma partido por ninguno de los bandos. No se cuestiona si sería justo o no participar de parte de estos o de los otros. Sostiene la duda.

Este evitar la calmosa respuesta puede llegar a dar resultado desde un aspecto intelectual. Pero somos mucho más que eso. Y es posible que nuestro yo más emocional siga sufriendo la herida letal sin comprender las injusticias, el dolor, el sufrimiento extremo. Es posible que el rencor siga acumulándose y aumentando.

¿Cómo superarlo entonces? O mejor dicho, ¿cómo lidiar con él? - Intentemos, por favor, evitar pensar si es "bueno" o "malo" sufrir este dolor. Fíjemenos sólamente cómo podemos hacer para que se nos haga leve - Un sacrificio es necesario. Un Prometeo que baje la cabeza y entregue un regalo precioso. Alguien debe morir. Pero, ¿quién?

El Ego. La única forma de aceptar el rencor que genera la injusticia es a través de la modestia (o al menos la única con la que yo mismo llegué a dar). No podemos todo lo que queremos todo el tiempo. Y posiblemente, podamos poco de lo que queremos y sólo algunas veces. La modestia es el opuesto perfecto a la soberbia. Allí donde el Ego se crea dueño, habrá dolor. Las reglas por las que se rige el mundo son complejas y misteriosas. No puede el Ego entenderlo todo. Habrá entonces que bajar el nivel de expectativa y trabajar el principio de la realidad.

Aceptación no es sumisión ni resignación... es comprensión. Y para poder comprender hay que ceder en el deseo de control. Debemos recuperar nuestra proporción humana. No somos nosotros los dioses, sino los hombres, vástagos de ellos, débiles mortales... chispas de luz... chispas de luz que brillan en la oscuridad.

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[Imagen: "Modesty" de William Bouguereau]

10 de enero de 2010

De rencores y heridas, segunda parte (2/3)

Allí donde esté Quirón, sabemos que hay una herida... una profunda lastimadura que se niega a cicatrizar. Este dolor genera cierta sensación de rencor.

La muerte de Quirón es injusta. No hay catarsis posible, no hay exhumación de las emociones. El centauro no participaba de la guerra y, sin embargo, es quien sufre las consecuencias: primero un dolor enorme y, luego, la muerte.

El planeta y el signo donde se encuentren nuestro Quirón natales nos hablará de una sensibilidad especial para dichos temas y escenarios, una vulnerabilidad temprana. Pareciera que Quirón quisiera recordarnos que el mundo no se rige por nuestros propios cánones éticos de justicia y que el equilibrio que trae el Universo es bastante más complejo de lo que esperábamos. El centauro viene a recordarnos que aún siendo justos y sabios, podemos sufrir las injusticias del mundo. El dolor causado no podrá curarse nunca, la agonía será eterna porque Quirón no puede morir.

A diferencia de los traumas ocasionados por Saturno, a Quirón no podemos comprenderlo. Saturno nos ofrece un trabajo para hacer de nivel psico-intelecutal. Al estudiar el vínculo con nuestro padres podemos comprender, ver causas y consecuencias, integrarlas y a partir de entonces, construir. Con Quirón, el asunto es más obscuro. Porque son las entrañas que lo viven y no hay aparante explicación lógica y justa que lo justifique. Es la sensación de indignación ante lo injusto, la molestia por la impotencia, la rabia desmedida. Esa acumulación de furia que genera rencor. Y ese rencor que empieza a corrernos por la sangre volviéndose venenoso. Cuanto más reflexionamos sobre ello, más injusto nos parece y más nos duele la herida. Respondemos de forma más animal e instantánea. Respondemos como perros heridos que están sufriendo. Nos sentimos en la más absoluta oscuridad y nos percibimos solos. Nos creemos perdidos.

9 de enero de 2010

De rencores y heridas, primera parte

Según la mitología, hubo un tiempo en que tuvimos que compartir nuestro hogar, la Tierra con seres de otra naturaleza. Entre ellos, se encuentran los centauros. En general, eran considerados salvajes, anárquicos y peligrosos. Era inevitable que surgieran batallas entre el bando de la Humanidad y el otro bando, ecuestre, más tarde interpretadas como la lucha entre la racionalidad y el pensamiento civilizado, y los bajos instintos.

Quirón era un centauro único en su especie. Reconocido ampliamente por su arte de curar. Era considerado el mejor médico y respetado tanto por uno como por otro bando. Mitad hombre, mitad caballo estaba en perfecta armonía entre su parte más animal y su parte más humana.

Cuando surgían estas contiendas, Quirón, siempre sabio, se mantenía imparcial y no participaba de ellas.

Pero ocurrió una vez que, mientras sus primos huían de los hombres para tomar refugio en su estancia, fue herido por error por una flecha de Heracles. La agonía fue tremenda y el dolor no cesaba. Quirón que había podido curar a todos, no podía curarse a sí mismo. Fue entonces Prometeo quien aceptó cargar con el peso de la inmortalidad y regalar al centuaro su mortalidad. Así, Prometeo adquirió vida eterna (para su propio padecimiento) y Quirón pudo perecer y ya no sufrir más.

[en la imagen: Penteo contra un centauro]

31 de diciembre de 2009

De principios y finales


Llega fin de año y cambiamos calendarios. Sumamos un 1 al 2009 y obtenermos 2010. Miramos atrás y pensamos proyectos para los doce meses que vendrán.

Pareciera que sumamos el tiempo por kilos, siempre en aumento, siempre en linea recta. O avanzamos y crecemos... o retrocedemos.

Me gusta que la Astrología plantea la comprensión del tiempo de forma circular. No es una linea siempre en ascenso sino que empieza a dar forma a algo, la desarrolla y cuando está en su cenit, en el momento de máxima plenitud, vuelve al origen, disolviéndola.

Vemos que partimos en Aries, un fuego, el deseo de ser, el deseo por el deseo mismo. Nos encontramos con la materia en Tauro. Luego, aprendemos a pensar un vínculo entre ellos gracias a Géminis y, finalmente, en Cáncer, le damos forma. En este signo, nace la Humanidad que va desarrollándose poco a poco para llevar su conciencia hasta Capricornio, el décimo signo. Aquí nos encontramos con la máxima madurez humana. El esquelo en el cuerpo humano, la ley y la tradición en el mundo de lo social. Capricornio contiene así a "toda la Humanidad".

Y entonces, cuando el camino debería cerrarse, el mandala astral hace un giro. No se sostiene o sigue hacia arriba sino que se direcciona hacia abajo. Llegamos a Acuario, y con este signo, vienen las revoluciones, los cambios imprevistos, la destrucción de todo lo que consideramos fijo, estable y ley. Quedan así "partes de Humanidad" y ya no el Ser Humano en el sentido alcanzado anteriormente. Sigue entonces la rueda en su curso y llegamos a Piscis, donde estas partes, diferentes entre sí pero todas necesarias, se disuelven en el confunso de mar de la igualitaria unidad.

Y aquí no acaba todo, porque la rueda vuelve a girar, nunca cesa en su curso, como es eterna también la órbita de los planetas, y el mar escupe una bola de fuego ardiente que desea por sobre todas las cosas ser. Es el mero deseo: Aries.

Y entonces comenzamos de nuevo...

Siempre en círculos
siempre de vuelta al principio
siempre encaminados hacia el final
siempre girando
siempre naciendo, desarrollándonos y disolviéndonos...

+ a.l.e.j.o l.o.p.e.z +

27 de diciembre de 2009

Saturno

Saturno es el séptimo planeta de la Pirámide Caldea y una puerta de estrecho paso hacia los planetas transpersonales (Neptuno, Urano y Plutón). Y es uno de los dos maestros astrológicos.

Decribamos esta imagen: un hombre con una hoz, un pequeño arbusto, un brazo que se alza en alto, la hoz que cae, ramas que se cortan, un pequeño manojo de hierbas ahora podadas. Saturno es el podador, y la silueta del hombre con la hoz lo ha confundido con la muerte. En verdad, podría serlo. Saturno es límite y la muerte, aquella última frontera ineludible para todos.

Vemos entonces a un hombre que sin propósito alguno, por el puro capricho, poda un arbusto. Si Saturno es límite, en este principio también se condensa el padre que prohibe a su hija salir de noche, el policía que multa a quien se excede de velocidad, la bailarina que se obligada a ensayar horas y horas. Golpes, choques, frustraciones, negaciones. Todo eso es Saturno.

Miremos entonces de nuevo la imagen. Periódicamente, este hombre se acerca al arbusto y lo poda. Cada vez, en su vegetal desemparo, el matorral se frusta mirando a los ábroles que crecen alto en derredor suyo. El tiempo pasa y, cuando echamos una vez más la mirada, no reconocemos nuestro pequeño matorral. El sabio sabe podar árboles para que crezcan vigoros y fuertes, bellos y fascinantes. Nuestro pequeño arbustito tiene ahora forma propia, flores brillantes y se alza erecto de manera bello. Era necesaria la poda para que creciera así.

Saturno entonces es además sostén, crecimiento, forma y estructura. He aquí la hija que crece sana y salva, los accidentes evitados, la bailarina que luego de golpes y caídas parece volar al bailar. El éxito por el esfuerzo, el trabajo y la constancia también es Saturno.

Todo tiene dos caras. Todo su contrapartida fácil y difícil. Saturno es un auténtico maestro. Nos enseña a brillar por quienes somos a partir de nuestros límites y no a pesar de ellos.

Este corto me lo envió Cristina, una amiga de Buenos Aires. Gracias a ella por hacer las veces de maestra:

http://www.youtube.com/watch?v=BUBPX28_mAE&feature=related

Espero lo disfruten.

+ a.l.e.j.o l.o.p.e.z +

24 de abril de 2009

Tauro y la materia

Pasado el signo número 1 de Aries, entramos a los próximos 30 grados del Cìrculo Zodiacal para ubicarnos en Tauro.
Tauro es un signo de Tierra y es además, fijo.

De los cuatro elementos, la Tierra es el más denso, lento. Entonces, Tauro es el signo con mayor posibilidad para lo permanente, invariable e inmóvil. De ahí que se catalogue a los taurinos de testarudos cuando en realidad deberíamos entender que simplemente son lentos para cambiar de idea. Porque Tauro es básicamente lentitud, sedentarismo e inmovilidad. El pase de una pensamiento a otro, de una acción a otra implica un movimiento que pareciera en primera instancia oponerse a la esencia de Tauro. Tauro es materia y la materia es dura, tarda en cambiar y modificarse. Observemos el mundo de lo manifiesto y veremos que realizar cambios en este plano lleva tiempo.

Miremos ahora al animal: el Toro. Es todo materialidad, ocupe de espacio, densidad. Este cuadrúpedo se halla recostado sobre el césped, recibiendo los rayos del sol, mascando una y otra vez el pasto. Está cómodo, plácidamente durmiendo o simplemente recostado.

Y en efecto, el símbolo de Tauro nos recuerda todo aquello vinculado con el bienestar. El toro está relajado, disfrutando de la naturaleza que le rodea. Tauro es un signo vinculado con el placer (no en vano está regido por Venus). Sus cuatro estómagos y la lentitud en el procesar su alimento se corresponde con la lentitud de la tierra y los procesos específicos de ella que son lentos pero manifiestos. Aquí encontramos otro atributo: la paciencia. Tauro sabe que la naturaleza tiene procesos lentos y lo mejor es intentar disfrutar de ellos.

Y esta misma es la esencia del Toro: lo material y su manifestación en el mundo de lo concreto. En este sentido está vinculado no sólo con el placer y lo sensorial/sensual sino también con la supervivencia.

Por otro lado, si bien el Toro es lento en iniciar un movimiento, una vez que lo hace arrasa con todo. Y es que todo el elemento Tierra es arrastrado con él. Si Tauro es el centro fijo en que se apoya lo más denso y permanente de la su naturaleza elemental, al generar un movimiento tiembla todo con él.

Estos días nuestra conciencia (el Sol) está pasando por el signo del Tauro... y seguirá así durante aproximadamente un mes. Serán tiempos de pocas reflexiones, o de pensamientos lentos. Días para entregarnos o bien al placer o al trabajo (o por qué no, a un placentero trabajo) . Nuestro ser se conectará con lo material y con lo que hacemos en el mundo físico de lo manifiesto. Es el momento de vincularse con nuestro cuerpo y disfrutar de él. Gozar de la belleza que nos ha sido dada y hacer pulsar todo nuestro cuerpo con el Universo. Estamos vivos.

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27 de marzo de 2009

El Destino de cada hombre


Un carpintero ambulante, llamado Piedra, vio en sus viajes un gigantesco y añoso roble que se levantaba en un campo junto a un altar hecho de tierra. El carpintero dio a su aprendiz, el cual admiraba el roble: "Este es un árbol inútil. Si quieres hacer un barco, pronto se pudriría; si quieres hacer aperos se romperían. No puedes hacer nada que sea útil con ese árbol y por eso ha llegado a ser tan viejo".


Pero en una posada, aquella misma noche, cuando el carpintero se fue a dormir, el roble añoso se le apareció en sueños y le dijo: "¿Por qué me comparas con vuestros árboles cultivaos tales como el e
spino blanco, el peral, el naranjo y el manzano y todos los demás que dan fruta? Aun antes de que se pueda recoger el fruto, la gente los ataca y los viola. Sus ramas gruesos están desgajadas, sus ramillas, rotas. Su propio fruto les acarrea el daño y no pueden vivir fuera de su espacio natural. Esto es lo que ocurre en todas partes y por eso hace tanto tiempo que intenté convertirme en completamente inútil. ¡Tú, pobre mortal! ¿Te imaginas que si yo hubiera sido útil de alguna forma hubiera alcanzado tal tamaño? Además, tú y yo somos dos criaturas y ¿cómo puede una criatura elevarse tanto como para juzgar a otra criatura? Tú, hombre morta útil, ¿qué sabes acerca de los árboles inútiles?

"El carpintero se despertó y meditó sobre su sueño y, después, cuando se aprendiz le preguntó por qué precisamente ese árbol servía para proteger el altar, le respondió: "¡Calla la boca! ¡No quiero oír hablar más sobre eso! El árbol crece aquí a propósito porque en cualquier otro sitio la gente le hubiera maltratado. Si no fuera el árbol del altar, le hubieran convertido en leña".




Evidentemente, el carpintero comprendió su sueño. Vio que el simple hecho de cumplir nuestro destino es la mayor hazaña humana y que nuestras ideas utilitarias tienen que ceder el paso ante las demandas de nuestra psique inconsciente. Si traducimos esta metáfora al lenguaje psicólogico, el árbol simboliza el proceso de individuación que da una lección a nuestro miope ego.


Cita: Carl G. Jung, El hombre y sus símbolos

22 de marzo de 2009

Al fin, el nuevo comienzo

Entra el Sol en el signo de Aires, vuelve a girar la rueda zodiacal y nosotros, mortales herederedos de la luz cósmica, empezamos un nuevo viaje.

El verdadero conocimiento no proviene del intelecto,
sino del contacto inmediato. El conocimiento
depende del ser.
Gurdjieff

Aries es el primer signo del Círculo del Zodíaco y decimos que es un signo de fuego. El fuego está vínculado a la energía y la vida (un cuerpo muerto se enfría). Tiene la potencialidad de la vida y además no tiene todavía la pesada sustancialidad de la materia. Así, Aries es energía, energía de comienzo y principios, energía que busca manifestarse.

Aries es el Big Bang. De la nada, surge una explosicón increíble, potentísima de la que surgirá todo el resto. Es que en el principio está escondido también el final (porque Aries viene de Piscis que es el último signo zodiacal).

Estalla el nuevo comienzo. La energía desea manifestarse nuevamente. Aquí la energía es toda para sí. No hay un "otro", no hay reflexión sobre sí mismo. Sólo hay "el haber" o, mejor dicho, el SER. Aries es experiencia, no pensamiento o raciocino sino el descubrimiento de la acción. En Aries no hay fragmentación todavía. Sólo energía, sólo puro ser.

En este sentido, Aries es el signo más inocente del Zodíaco (es el primero) pero también el más honesto. Por eso está representado con un carnero de enormes cuernos. Aries no ve, no piensa, no medita, Aries avanza a todo pulmón refunfuñando y derribando cuanto se encuentre a su paso. No previene sino que resuelve, actúa. Adora el conflicto. Y no es que sea tonto o no sepa pensar sino que se mueve de una forma mucho más intuitiva. El fuego siempre trae el don de la intuición. En el choque, en el golpe, en el hacer hay vida. La acción es vida. El deseo es vida.

Es inmediatez, rapidez y comienzo. Aries es el origen, el instante en que algo empieza. Y en este sentido es un signo sumamente creativo. Porque ama el inicio.

Aries es puro deseo. Deseo de ser sobre todas las cosas. Pero más profundamente es el deseo en sí mismo.

Aprovechemos entonces este mes de Aries, este camino el Sol (nosotros mismos) por el signo para conectarnos con nuestros propios deseos, para accionar a partir de ellos, para hacerlos realidad. Aries es acción, deseo y comienzos. Estamos en un momento donde todo absolutamente es posible. Y recordémoslo, allí donde está el comienzo se esconde también el secreto del final.


+ a.l.e.j.o l.ó.p.e.z +


13 de marzo de 2009



Hey !
Es ahora... es hoy... es ahí donde justo estás...


“No hay momento más sacro que este”, dijo al pasar, el Presente.
Carlos Kaufmann.

Los anteriores escritos nos hablan de tránsitos, de algo que transita por lo tanto que se mueve, que cambia, y que deja un efecto que a la vez es una causa y así en un vaivén incesante. Es harto trillado sentir hablar acerca del TIEMPO, lo que es y significa. Precisamente, en estas cuestiones existenciales, en apariencia simples, es donde nos perdemos los humanos y desperdiciamos el tiempo, valga la redundancia.
Visto como un chiste, el tema del tiempo es muy largo... definirlo hoy y aquí es un lío. Si podemos ver que existe un "tiempo cauntificable" que es el de la física, y un tiempo humano, un poco más complejo, que es el que aborda la antropología o la psicología entre otras. Este es un "tiempo cualitativo" y es el más difícil de definir en el sentido lógico del término. Este es el tiempo que nos atraviesa, el que nos contiene y sucede sin que nada podamos hacer, por lo tanto, como todo lo que nos constituye, es un misterio. Pero que sea un misterio no significa que no podamos decir nada, la vida es un misterio y cuanto hace que de ella se habla.
Los griegos distinguían entre Kronos y Kairos. Simplificándolo, Kronos es un tiempo que apunta a lo lineal, mientras que Kairos apunta al tiempo del sentido, a la temporalidad que es la cualidad del momento. Así, podríamos ver que uno descubre la cualidad del tiempo cuando vislumbra un sentido en las cosas.
La Logoterapia de Vicktor E. Frankl, se basa en que el hombre se enfrente con el sentido de su propia vida para, a continuación, rectificar la orientación de su conducta en tal sentido. Este enfoque terapéutico contempla la transitiriedad esencial de la existencia humana, lo que hace a este enfoque activista y no pesimista. “Nunca me cansaré de decir que el único aspecto verdaderamente transitorio de la vida es lo que en ella hay de potencial y que en el momento que se realiza, se hace realidad, se guarda y se entrega al pasado, de donde se rescata y se preserva de la transitoriedad.” (Víktor Frankl)
Es interesante como de lo transitorio nace la posibilidad de hallar sentido a nuestra vida, de estar más en sintonía con lo que somos y nos sucede alrededor, en definitiva, lo interesante es concluir, que sentir el tiempo nos cura. Visto así, el presente con su particular transitoriedad, se nos vuelve protagonista y a la vez una obviedad: el presente es el único tiempo que tenemos. Creo que es el misterio más extraordinario de la vida: el saber que la plenitud se da solo en el presente. Pero sabemos bien todos, que el apego y el apuro, son nuestros desestabilizadores, antitransitorios y pesimistas más nocivos, que solo nos hacen enfermar y alejar del tan oído sentido común, que hace vigilia en la realidad y que no es otra cosa que el presente.

La plenitud se da solo en el presente. La plenitud que fue, ya pasó, la que no es, no sabemos si lo será. Y lo que sea se va a hacer presente. Entonces, el tiempo humano es una recuperación del presente, no hay dudas. Y se es más humano cuando uno puede vivir el presente con plenitud.
Estamos en el tiempo que el Sol (la conciencia) recorre en la franja zodiacal, el signo de Piscis (la disolución), para luego encarnar en el vital Aries (el guerrero que inicia). Por eso, la propuesta es enfocar este nuevo ciclo con más conciencia de Presente, colaborados con la potencia activista, direccionada y real que ofrece la vibración de Aries, para dar plenitud al deseo y al movimiento de esta danza que es la vida misma. Que después caiga es parte del viaje. Cae y muere porque transita, porque es solo transitando donde existe.

“En el futuro está la posibilidad de cambiar el pasado, prestando toda atención al presente”
Carlos Kaufmann.


Aunque no lo creamos, estar presentes es la experiencia de lo eterno, es una pura y profunda presencia, como un no tiempo, es una plenitud del tiempo. Y también es nuestro misterio.

L i c. M e l i n a E n r i c o.

Fuentes:
Frankl Víctor. “EL hombre en busca de sentido” Editorial Herder. Barcelona 1989
Kaufmann Carlos. “El rocío de la gloria” (sin más fuentes)
Nante Bernardo. “Sobre el tiempo” Revista Ventizca, edición verano, diciembre 2008

3 de marzo de 2009

Los tránsitos en la expansión de la Conciencia


“Lo que importa aquí es que cuando un individuo

dibuja los límites de su alma,

establece al mismo tiempo las batallas de su alma”

Ken Wilbur, La conciencia sin fronteras


Sigamos profundizando un poco en el tema de los tránsitos.


¿Qué es un tránsito? En el momento de nacer y desde el lugar en el que nacimos, podemos obtener una foto del cielo en ese momento. Esta foto es nuestra carta natal y, como tal, nuestro sello astral, nuestro ADN cósmico. Pero la carta natal no es estática sino dinámica, y está siempre en movimiento. Porque los planetas continúan su curso. Así, en esta órbita y viaje constante, hay momentos que se ubican en determinadas distancias respecto a la posición que tenían en el momento en que nacimos. Hay tránsitos personales, transpersonales y otros universales. Por ejemplo, todo el mundo entre los 28 y los 19 años y medio vive el retorno de Saturno a su posición natal.


Tradicionalmente, la Astrología consideraba algunos tránsitos como buenos y otros como malos o peligrosos. Hoy en día, la Astrología psicológica ha intentado cambiar esta concepción alegando que no hay tránsitos positivos o negativos. Y más aún, algunos nos atrevemos a afirmar, que todos los tránsitos son positivos. No es que el tránsito en sí mismo sea positivo sino que posibilita un movimiento expansivo en la consciencia y que habilita mayor vivacidad y creativadad en la expresión de la totalidad de la persona que esté viviendo dicho tránsito.


Para entenderlo, debemos también comprender el mecanismo de la proyección. Normalmente, decimos que somos "esto, aquello y eso otro" (por ejemplo "responsables, ordenados y serios") y negamos ser "irresponsables, desordenados e infantiles"). Al hacerlo, cerramos las posibilidades de expresión de nuestro ser. Es posible que un hombre sea muy ordenado y responsable, pero es posible también que pueda habilitar algún tipo de descontrol o impulso que le permita expresarse más flexiblevemente y creativamente. Si es así, si en verdad tiene un potencial que está trabado por su prejuicio y concepción de que es "ordenado, responsable y serio", va a encontrarme constantemente con gente que se porte irresponsablemente, desordenadamente e infantilmente. Y aún más, puede encontrarse en situaciones en las que esté forzado a actuar de manera irresponsable. Esto, por supuesto, le traerá enormes conflictos porque, luego del acto de irresponsabilidad, la sensación será "¿por qué hice esto? Yo NO SOY así". Pero si lo hizo, es porque lo es. Aunque toda mi personalidad (ya no mi ser) se empeñe en negarlo. No tenemos la posibilidad de ser o hacer aquello que no somos.


La personalidad es aquello de mi ser que reconozco como propio. El Ser está conformado no sólo por la personalidad sino también po aquello que no reconozco como propio y por lo tanto proyecto en los demás. Este hombre que está tan seguro de ser "responsable, ordenado y serio" sabe que hay "alguien" que es irresponsable pero he olvidado quien es, entonces busco juntarme en el mundo con irresponsables para poder satisfacer esa certeza.


Cuando ocurre un tránsito, el Universo nos obliga a testear quiénes somos. Si somos flexibles a la hora de definirnos, sufriremos menos dicho tránsito. Pero, en cambio, si persistimos en cristalizar nuestra personalidad y definir estáticamente quiénes somos, el dolor será mayor. Así, en Astrología, decir que tengo claro quién soy, es posiblemente, errar. Y no habría que vanagloriarse de ser siempre el mismo. Cuando una persona entra en una crisis y no sabe qué quiere, qué está haciendo ni por qué, posiblemente esté más cerca del centro de sí misma que nunca.


Así, un tránsito siempre es positivo en tanto que cuestiona quiénes somos y pone en duda esas fronteras que hemos establecido entre nosotros mismos y el mundo o los otros.


Basta entonces con no temer, con ser flexibles y confiar, con ver que cada experiencia está intentando expandir nuestra conciencia y hacernos crecer a un modo de ser cada vez más amplio, más vasto y creativo. Basta con saberlo: el Universo y su pulso astral siempre complotan a nuestro favor.


¡Confía!


+ a.l.e.j.o l.o.p.e.z +


Imágenes de Marta Minujín

15 de febrero de 2009

La naturaleza de los tránsitos

Hace pocos días, me sorprendió una mujer preguntándome cuándo iba a dejar de estar aspectada por Marte. Decía que desde hacía tiempo se enfermaba seguido y que ya estaba cansada. Los síntomas eran de fiebre y distintas inflamaciones. Sabemos que las inflamaciones son siempre una lucha contra "algo". Basta observar qué parte del cuerpo está inflamada para entender contra qué se está luchando. La fiebre suele ser una lucha interna.

Lo que me sorprendió de su planteo no fue la repercursión corporal del tránsito sino la interpretación que ella había hecho del mismo. Esta mujer estaba deseosa de que Marte siguiera su curso, dejara de aspectar alguno de sus planetas en posición natal y así cesaran sus enfermedades. Pareciera ser que nunca se le ocurrió pensar que dichas enfermedades y malestares podían estar transmitiéndole un mensaje.

Creo que en general, tenemos cierta tendencia a desvalorar la naturaleza verdadera de los tránsitos. Al fin y al cabo, ¿qué puede significarme que un pedazo de materia inerte esté dando vueltas en lo alto del Cosmos?

Puede significarme muchísimo, sin duda. Pero he de saber leer su mensaje.

Primero debemos entender que los tránsitos son un ciclo. "Como el Astro, sin prisa pero sin descanso" dice Goethe. Y en efecto, el curso planetario es matemático y constante. Sin embargo, nosotros los astrólogos insistimos en confiar que junto a este predeterminismo fáctico se eleva también nuestra libertad.

Un tránsito es un proceso. Un planeta no llega de súbito a aspectar, por ejemplo, nuestro Sol sino que poco a poco va acercándose a él. De ahí la importancia de los orbes y de ahí que no deberíamos contentarnos con pensar que cuando "pasa" un planeta tendremos mala suerte o una buena racha si creemos que es un planeta beneficioso (cuando en realidad no existen planetas buenos o malos). A menudo hacemos esto. Se acerca un fuerte tránsito de Saturno y decimos que viene un momento difícil (cuando quizás queremos significar "doloroso") y esperamos poder subsistir al choque hasta que el tránsito salga del orbe y termine.

Pero un tránsito nunca acaba y tampoco empieza. Porque un planeta que hoy aspecte mi Sol, eventualmente volverá a aspectarlo y, es posible, que en el intermedio aspecte también otros planetas en mis posiciones natales. Cada vez que aspecte a alguno de ellos, se jugarán todos los temas de las anteriores veces en que tuvimos que soportar aspectos con dicho planeta. Y sólo depende de cómo hayamos manejado la relación anterior, cómo lidearemos con esta.

Un tránsito es un proceso... hay algo que va gestándose y que da picos o claves en los momentos de los tránsitos exactos pero nunca es súbito. Y aquello que fue gestándose es una parte de mi propio ser. Es el Ser que lucha por expresarse con mayor creatividad que va modificando a la personalidad, forzándola a estos tránsitos y a estos cambios. Podríamos llamarlo "madurez" o "crecimiento" pero algunos de estos sucesos son dolorosos y no sabemos cómo manejarnos con ellos no necesariamente por ser inmaduros o infantilos sino por ser humanos.

Entonces, lo que intento decir es que la próxima vez que vivamos un tránsito (y posiblemente cada día vivamos uno) no intetemos verlo aisladamente sino como parte de un mensaje que viene de nuestro Ser, como parte de un Todo del que formamos parte, como parte de nuestro pulso vital.

Estamos vivos. Pulsamos... y los tránsitos son el ritmo con que se expresan las pulsaciones de nuestro corazón astral. Seamos modestos y escuchemos...

+ a.l.e.j.o l.ó.p.e.z +