Mostrando entradas con la etiqueta astral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta astral. Mostrar todas las entradas

19 de septiembre de 2011

[La siguiente información sólo es válida para los habitantes del Hemisferio Norte]

El próximo 23/09 a las 09:05 UTC, se produce el Equinoccio de Otoño, dando lugar a la homónima estación. Desde el Pulso Astral, ofrecemos algunas ideas sobre qué puede significarnos este período de tiempo y cómo abrirnos al contacto con él. De ningún modo, pretendemos reducir todas las posibles interpretaciones a ésta que exponemos y sólo intentamos ofrecer algunos puntos guías para incentivar la reflexión propia de cada uno y, si les parece oportuno, la celebración del cumplimiento de otra fase del Ciclo Terrestre.

Cada vez más tengo la sensación de que estamos viviendo un tiempo muy acelerado. Con el fin de aumentar la productividad, no dormimos las horas que deberíamos, no comemos como deberíamos y nos separamos y recortamos del mundo de lo natural. La mente humana tiene una capacidad de abstracción y de planificación que fue capaz de dominar al mundo. Con nuestro avance tecnológico, la automatización y el uso de herramientas apropiadas nos hicimos dueños del mundo. Como Humanidad, esclavizamos la Tierra a nuestro capricho y deseo.

Esta polución, y no me refiero solo a la material y manifiesta, sino también a la polución psíquica que trae la ideología de una pretendida omnipotencia en el manejo y uso de los recursos naturales, no supo tener en cuenta la generosidad con que la Tierra da sus frutos. Y, sobre todo, olvidó que el destino de la Tierra es el mismo que el de la Humanidad entera. Esta es nuestra casa, nuestro hogar, nuestro hábitat. Estamos íntima y profundamente vinculados.

¿Qué hacer, entonces? La respuesta yo no la tengo. Claramente, al mismo tiempo que sostengo que este modo de vida es nocivo, todavía lo mantengo. No sé si hay soluciones o acciones radicales que puedan resolver la cuestión. No sé si estamos listos, o somos lo suficientemente conscientes para tomarlas en el caso de que las haya. Pero sí creo que podemos intentar, al menos, adquirir una perspectiva de mayor respeto hacia la Tierra y sus ciclos.

Nuestras ajetreadas vidas cotidianas no nos permiten estar en contacto con los ciclos naturales. Nuestro vivir en ciudades, nos hizo olvidar que hay estaciones y tiempos que antes habíamos aprendido a respetar. En nuestro afán de dominio y control, en nuestra egolatría de autoafirmación como dueños de este mundo, nos negamos a aceptar este curso de lo natural y nos enfrentamos a él.

La propuesta es, entonces, intentar recordar un ciclo natural, un ritmo vital, un pulso astral que rige todo lo que vive en el Planeta Tierra porque está íntimamente ligado a su rotación y a sus ciclos naturales.


¿Qué significa Equinoccio?

Equinoccio quiere decir “noche igual”. Hay dos momentos en todo el año en que el día iguala a la noche: el Equinoccio de Primavera y el de Otoño. Por otra parte, tenemos también los solsticios en los que ocurren la noche o el día más largos del año. Así, se marca el comienzo y fin de las cuatro estaciones del año, un proceso de cambios lentos y paulatinos, pero cada vez más drásticos y que marcan el compás del pulso vital de nuestro planeta Tierra.

Para entender este proceso terrestre, tenemos que mirar a la Tierra en su contexto: el Cosmos. Nuestro planeta, sometido a las leyes gravitacionales como cualquier otro cuerpo material, es partícipe de varios movimientos. Entre ellos… la rotación sobre sí misma, de unas 24 horas de duración, da lugar a la diferencia entre el día y la noche. La precesión es el movimiento circular que tiende a hacer el eje terrestre, dando lugar a las “Eras astronómicas” y depende entre otros factores, de los movimientos telúricos (terremotos, tsunamis, etc) que ocurren en nuestro planeta. La traslación es el movimiento que hace la tierra al girar en torno al Sol, la estrella central de nuestro Sistema Solar, dando lugar a las estaciones del año.

El Equinoccio de Otoño, entonces, abre la estación homónima cuando el día iguala a la noche y el Sol se posa en el primer punto de la constelación de Libra, la balanza.

¿Qué simbología trae?

En el Equinoccio de Otoño igual que en el de Primavera, el día iguala la noche. Metafóricamente, la luz se equilibra con la oscuridad. Se balancea la polarización para dar así lugar a la existencia. Libra es el único el signo del zodíaco que no está representado por un ser viviente. Signo de aire, mental y medido, ocupa el séptimo lugar de la Rueda Zodiacal. Si el Sol es la consciencia, podríamos suponer que es un momento para meditar acerca de todas las polaridades humanas: el Bien y el Mal, la Vida y la Muerte, el Amor y el Miedo, etc… Aquí nos enfrentamos a compensar lo material con lo espiritual. De hecho, la rueda zodiacal pronto nos exigirá que rompamos esquemas y que en esta medición gane el espíritu. En el cuarto signo (Cáncer) encarnamos como seres humanos y a partir de allí vivimos el mundo de las formas. Para integrar y sintetizar la totalidad de ellas con absoluta comprensión y profundidad del significado trascendental de cada una (en Sagitario, signo noveno), necesitamos asumir que hay algo más que pura materialidad fría, tosca y seca. La materia es una hipótesis. Pronto, el Sol tendrá que hundirse en las pantanosas aguas escorpianas y deberá confiar que hay algo más que solo mera materialidad para poder transmutar su serpentina personalidad en una águila de fuego que lo ve todo desde el cielo con enormes ansias de amor, libertad, expansión y vitalidad.

Pero por ahora, estamos en el primer paso, en las Puertas del Cielo, que se abren creando senderos sólo si hacemos una introspección sincera acerca de qué hay que dejar, cuánto soltar, cuánto cambiar, cuánto atreverse a perder.

Si miramos la naturaleza que nos rodea, vemos que ésta es la última cosecha, debemos guardar los cereales para el próximo duro invierno. Los árboles comienzan a perder hojas, la luz cede y empieza a escasear. Se anuncia un momento oscuro y difícil, un soltar, un sumergirse en uno mismo, replegarse sobre sí para proteger cuanto valga y no malgastar energía y recursos en aquello que ya no vale la pena. La Tierra se retrae también, cesa su generosidad y nos advierte que se acerca la noche, que durante unos meses nos sentiremos solos. Y esta es la hora de cambiar, de transformarse, de prepararse a soltar para renacer en Primavera (dentro de 6 meses).

Ahora sí, sin miedos. A meditar y a cambiar cuánto queramos y podamos. Tal vez sea cierto que el curso de los acontecimientos actuales nos pida que aceleremos procesos. Aún así, quien no aproveche este Otoño para prepararse a dejar y desprenderse de aquello que deba soltar, tendrá, seguramente, otros Otoños para hacerlo. Las oportunidades no se dan una sola vez sino múltiples veces, a cada instante y a cada tiempo. Este rebalanceo, esta equiponderancia libriana se presentará una y otra vez en la vida. El Otoño es solamente el momento en que toda la Naturaleza manifiesta esta necesidad. Pero cada día es la oportunidad de crecer, expandirse y acercarse más a Uno Mismo.

+ a.l.e.j.o l.ó.p.e.z +
Estamos vivos. Pulsamos…



[Algunas ilustraciones tienen copyright ©Stephanie Pui-Mun Law http:\\www.shadowscapes.com]

31 de diciembre de 2009

De principios y finales


Llega fin de año y cambiamos calendarios. Sumamos un 1 al 2009 y obtenermos 2010. Miramos atrás y pensamos proyectos para los doce meses que vendrán.

Pareciera que sumamos el tiempo por kilos, siempre en aumento, siempre en linea recta. O avanzamos y crecemos... o retrocedemos.

Me gusta que la Astrología plantea la comprensión del tiempo de forma circular. No es una linea siempre en ascenso sino que empieza a dar forma a algo, la desarrolla y cuando está en su cenit, en el momento de máxima plenitud, vuelve al origen, disolviéndola.

Vemos que partimos en Aries, un fuego, el deseo de ser, el deseo por el deseo mismo. Nos encontramos con la materia en Tauro. Luego, aprendemos a pensar un vínculo entre ellos gracias a Géminis y, finalmente, en Cáncer, le damos forma. En este signo, nace la Humanidad que va desarrollándose poco a poco para llevar su conciencia hasta Capricornio, el décimo signo. Aquí nos encontramos con la máxima madurez humana. El esquelo en el cuerpo humano, la ley y la tradición en el mundo de lo social. Capricornio contiene así a "toda la Humanidad".

Y entonces, cuando el camino debería cerrarse, el mandala astral hace un giro. No se sostiene o sigue hacia arriba sino que se direcciona hacia abajo. Llegamos a Acuario, y con este signo, vienen las revoluciones, los cambios imprevistos, la destrucción de todo lo que consideramos fijo, estable y ley. Quedan así "partes de Humanidad" y ya no el Ser Humano en el sentido alcanzado anteriormente. Sigue entonces la rueda en su curso y llegamos a Piscis, donde estas partes, diferentes entre sí pero todas necesarias, se disuelven en el confunso de mar de la igualitaria unidad.

Y aquí no acaba todo, porque la rueda vuelve a girar, nunca cesa en su curso, como es eterna también la órbita de los planetas, y el mar escupe una bola de fuego ardiente que desea por sobre todas las cosas ser. Es el mero deseo: Aries.

Y entonces comenzamos de nuevo...

Siempre en círculos
siempre de vuelta al principio
siempre encaminados hacia el final
siempre girando
siempre naciendo, desarrollándonos y disolviéndonos...

+ a.l.e.j.o l.o.p.e.z +

2 de abril de 2008

El Pulso Astral

En medicina, la palabra "pulso" se refiera a la pulsación de las arterias como consecuencia de los latidos del corazón. Está entonces directamente relacionada con la vida. Que haya pulso es que hay vida.

El Corazón es una bomba aspirante e impelente a partir de la cual la sangre se abalanza para recorrer todo el cuerpo y luego regresar a su origen. El Corazón es el Centro de la Conciencia y del Sentir, como el Sol es el centro de nuestro sistema.

Este movimiento de ida y vuelta es constante. La Medicina enseña que el ciclo cardíaco de contracción y relajación se realiza unas 75 veces por minuto. También los astros se mueven con un ritmo determinado. Cada dos días y medio, la Luna cambia de signo; el ciclo de Saturno dura 28 años; el de Urano, 84 y así, cada planeta, tiene un ciclo propio.

La ley del ritmo universal se expresa en el hombre en el ritmo cardíaco, en el pulso. El fiel pulso cardíaco se nos presenta como constante y decidido. En efecto, es por su fidelidad que confiamos que vivimos. Y es, en respuesta a dicha fidelidad, que podemos desarrollar nuestras vidas y desplegar la individualidad de cada uno.


Así, en lo constante hay vida y, sobre todo, creatividad y libertad.

El pulso astral es el ritmo con que se mueve el Universo. Entrar en ese ritmo es ser Uno con Él.

Astrología


En tiempos remotos, cuando no existían las velocidades de las autopistas, ni la posibilidad de hablar por una pantalla a una persona a miles de kilómetros, las caminos y las rutas no estaban llenos de carteles luminosos y de noche, las ciudades se apagaban en un sueño profundo y oscuro. En esa oscuridad, los sabios supieron echar la mirada hacia arriba y ver. Vieron estrellas y descubrieron mundos.Hoy en día, la velocidad de las telecomunicaciones, las luces prendidas a toda hora para aumentar la producción y esa inagotable ansiedad de conseguir cada vez más al menor costo posible, nos ha llevado a olvidar las estrellas. Si por las noches, miramos el cielo, ya no vemos las constelaciones porque la luz que nosotros fabricamos aquí abajo, nos ha cegado.El vínculo entre el Cielo y la Tierra en la Antigüedad era una herramienta vital. Los sabios supieron ver además una correspondencia y encontraron en los símbolos celestiales de las constelaciones y los planetas, un espejo de lo que acontecía en Tierra. Dicho espejo también reflejaba el alma.El estudio de la posición de los planetas, el Sol, la Luna y las constelaciones zodiacales en el momento del nacimiento y del modo en que se perciben en el lugar de dicho de nacimiento consiste en el desplazamiento y levantamiento de la carta natal, como expresión espejada del interior de la criatura que acaba de nacer. No llegamos al mundo en cualquier momento ni en cualquier lugar, sino en un tiempo y espacios definidos y específicos. Allí, podemos encontrar el origen de nosotros mismos.

“El levantamiento del horóscopo se parece con esto a una especie de instantánea fotográfica que fija un momento único del cuadro celeste constamente en movimiento. [...]Es dentro de este cuadro de constelaciones o en base a este horóscopo, que reconoceremos a un ser humano recién nacido, con sus disposiciones, su carácter fundamental y el destino que lo aguarda; en una palabra, al hombre viviente, con su participación del acaecer cósmico en general, tal y como repercute en su alma.” (Oscar Adler)

Por otra parte, cada año el Sol vuelve a encontrarse en la posición donde se hallaba en el momento del nacimiento. “Es el retorno al mismo lugar, el que posibilita el inicio de un nuevo ciclo que tendrá su culminación recién después de haber dado toda la vuelta al zodíaco. […] origina un nuevo inicio, y así sucesivamente”. (Liliana Ortiz) El estudio de la Revolución Solar explica la correspondencia celestial con los sucesos que van a acontecer cada año.


¿Qué esperar de la consulta?

Al hacer el estudio de la carta natal, el astrólogo podrá interpretar a partir de los símbolos celestiales, patrones de conductas, mecanismos defensivos y modos de relacionarse, entre otras cosas. Asimismo, podrá hacer algunas predicciones basándose en esos esquemas. Pero, usando la Astrología de manera predictiva sólo se logra acotar las posibilidades creativas de resolución individual. Es necesario que el consultante entre en contacto con su interior y sus lados oscuros para producir síntesis integrales.

La Astrología moderna intenta ser psicológica y no predictiva. A través del estudio de la Carta Natal y la Revolución Solar pueden descubrirse patrones de conductas y reacciones automáticas e inconscientes que parecen controlar nuestras vidas. El objetivo de este estudio no es descubrir qué va a pasar sino encontrar razones, motivos, y orígenes en nuestros comportamientos para comprendernos más a nosotros mismo y así llegar a ser más felices. Igual que un psicólogo que al conocer a su paciente puede predecir ciertas situaciones, el astrólogo va a poder también hacer predicciones con mayor exactitud (ya que se basa no sólo en la psicología personal sino en la unidad que conforma con el movimiento astral) para ayudar al paciente. Pero la predicción no es el objetivo final, sino el auto-conocimiento.


¿Por qué dos personas del mismo signo son distintas?

Decir "soy de Tauro" significa que el Sol se hallaba en la constelación "Tauro" en el momento de nacer. Ahora bien, el resto de los planetas se hallaba en otras constelaciones zodiacales. En realidad, cada persona lleva en sí todos los signos, doce en total (de lo contrario sólo habría doce "tipos" de persona) pero cada uno los lleva en diferente proporción. El movimiento de los astros es constante. Esto significa que en el momento de nacer de cada uno de nosotros la posición celestial era distinta. Por ejemplo, no todos los taurinos son iguales porque tienen distinta proporción del resto de los signos.

Información y Contacto:


LIC. MELINA ENRICO
M.Nº 42551
15.5120.2001 (Argentina)
melinaenrico@yahoo.com.ar


ALEJO LÓPEZ
630.773.858 (España)
15.3596.5652 (Argentina)
alejomlopez@yahoo.com.ar




"Lo que está abajo es como lo que está arriba. Y lo que está arriba es como lo que está abajo, para que pueda cumplirse el milagro de lo Uno"
Tabla Esmeralda